domingo, 24 de junio de 2012

Confesión

"Creo que estoy enamorada de ti, así que ya no podemos vernos más"

Me miraste con la cara cara de sopresa y la boca ligeramente entre abierta, quise besarte en ese momento, pero en cambio te sonreí. Llevaba una semana pensando en la forma adecuada para hacerte la confesión pero todas resultaban estúpidas, justificantes de algo sobre lo que no tenía control. Y me preguntabas que qué tenía, que si estaba bien. No, estaba pudriéndome por dentro, por ti.

"Ya lo sé", contestaste un minuto después "Lo sé desde hace mucho, no se cómo pretendías seguir engañándote a ti misma, engañarme a mi. Pensé que estábamos bien así, que podías aguantar el juego, pero al parecer me equivoqué".

No sabes cuánto te odié por esas palabras. Sabías que te amaba y aun así decidiste continuar. No te culpo, tus necesidades debían ser mucho más fuerte que el bienestar de la tonta con la que te acostabas.Ojalá hubiera dejado de quererte ese día.

"Entonces, ya debes irte", susurré y desvié la mirada.

Escuché tus pasos dirigirse a la puerta y tu mano haciendo girar la perilla, lentamente.

"Lo más seguro es que yo intentaré volver a ti, así que debes decirme que no, ¿entendido?" el tono de tu voz era suave, como una caricia sobre mi cuerpo. Seguí sin mirarte y solamente alcancé a contestar un triste "Sí".

Cuando cerraste la puerta me senté al borde la cama, aspiré fuertemente el aroma que quedaba en la habitación cada vez que te ibas, no volvería a verte jamás. ¿Entendía yo todo lo que significaba para mi ese hecho? No. Sólo podía pensar en el dolor. Era un dolor más pesado que tu desamor. No podría soportarlo... Tomé mi celular y marqué tu número. Tu voz al otro lado de la bocina susurró: "Ya voy".

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